
24 de Octubre | San Antonio María Claret, Obispo, y San Rafael Arcángel
Fuego misionero de la Palabra y medicina divina que guía los pasos.
Hoy la Iglesia celebra una doble conmemoración de gracia que une la celosa entrega misionera en la tierra con la protección sanadora del Cielo: la memoria de San Antonio María Claret y la festividad tradicional de San Rafael Arcángel. Fundador de los Misioneros Claretianos y arzobispo incansable, San Antonio María Claret ardió en un celo ardiente por la salvación de las almas, sirviéndose de la palabra escrita, la predicación y el amor a la Virgen María para difundir la luz del Evangelio en medio de grandes persecuciones. Junto a él, contemplamos la figura de San Rafael Arcángel, la «Medicina de Dios» y fiel compañero de camino, cuya presencia providencial sana las heridas del cuerpo y del alma, protege a las familias y guía los pasos de quienes buscan la voluntad divina. La confluencia de estas dos memorias nos invita a renovar nuestro compromiso con la verdad evangélica y a caminar con confianza, sabiendo que el Señor jamás nos deja solos, sino que envía su Palabra y sus ángeles para sanar nuestras dolencias y conducirnos con bien hacia la vida eterna.
"Dios todopoderoso, que concediste a San Antonio María Claret un celo ardiente por el anuncio del Evangelio y nos envías a San Rafael Arcángel como auxilio y medicina en el camino, concédenos por su intercesión la audacia de proclamar tu amor, la salud del alma y del cuerpo, y la constante protección providencial en todas nuestras jornadas."



